Etiqueta: bautismo

  • Sorpresa de Bautismo

    (Mateo 3,13-17) PODEMOS IMAGINAR a Jesús, ya como hombre maduro de más de 30 años, yendo hacia el Jordán para simbolizar su paso a la vida pública de manos de Juan el Bautista, el último de los profetas. Pero no fue así. La experiencia del bautismo significó para Jesús una novedad, podríamos decir que una sorpresa. No fue algo premeditado, sopesado, controlado. Tan de sorpresa le pilló que después tuvo que ir al desierto 40 días a asumir personalmente la misión que allí se le había entrañado.

    La vida espiritual es así. Dios no espera a que estés maduro, a que lo tengas todo claro. Te llama, te inunda con su presencia, te hace ver la hermosura de la misión y, después, deja que lo madures y lo asimiles, y veas cómo tienes que ir respondiendo a su llamada.

    Vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

    “Tu Espíritu se ha posado sobre mí y permanece en mí. Pero, ¿qué significa que soy tu Hijo amado?, ¿cómo tengo que vivir a partir de ahora?, ¿qué camino es el que tengo que asumir para mostrar que siendo Hijo del Padre soy Hermano de todos para rescatar a muchos? ”

    La llamada que Dios nos hace no nos pertenece, somos nosotros los que le pertenecemos a ella porque le pertenecemos a Dios. Cada día somos arrostrados por un Dios que nos intima para que vivamos en el viento de su llamada y nuestra misión. Esto es ser hombre, ser mujer, ser Persona.

  • El bautismo y más

    Lucas 3,15-22

    JUAN, EL BAUTISTA creó un movimiento de renovación social y religiosa en la Judea de comienzos del siglo I. En una sociedad tan teocrática como aquella toda reforma religiosa conllevaba reforma social y era condición necesaria para cualquier cambio político-militar.

    Pero los datos que tenemos de la predicación y la vida de Juan, circunscriben su actuación al ámbito de lo religioso. Su predicación fue una llamada a la conversión, a abandonar la hipocresía religiosa y el abuso de los más pobres, a reconocer los propios pecados y acoger un signo de purificación.

    Jesús escuchó hablar, como todos los judíos, de la fuerza de la palabra y de la valentía y la coherencia de vida del Bautista y fue al Jordán. Al verlo y escucharlo le convenció su propuesta y acogió, él mismo, el bautismo como signo de purificación y de conversión del pueblo.

    Pero, para él aquel bautismo significó más; al ver al pueblo que en masa iba a escuchar al Bautista, al escuchar las atronadoras denuncias de Juan, al abrirse a su propia llamada y vocación, Jesús escucha la voz del Padre que le muestra el camino de su misión: ser testimonio del amor de Dios a todos los hombres. Jesús había de ser el Hijo que hace posible la fraternidad.

    «Tú eres mi hijo amado, en quien me complazco», su relación con el Padre era luminosa, ante ella toda sombra retrocedía. Le hace ver, además, que su hora se aproxima y queda en expectante espera. No tardará mucho.

    Todas las grandes transformaciones comienzan por un momento de silencio fecundo y luminoso. Al comenzar este año, qué tal si encuentras un momento de silencio para escuchar en Cristo: «Tú también eres mi hijo amado, a tus hermanos te envío».

  • Presentación de niños al Gran Poder

    El domingo, día 12, a las 12:00 , se celebra en la Capilla de Gran Poder la presentación de los niños al Señor, en el día en que se festeja el bautismo de Jesús. Podrán participar todos los hermanos o devotos que así lo deseen.

  • Por Pura Gracia

    (Juan 3,14-21) – Tocayo, ¿cómo va esa preparación para el bautismo? Faltan tres semanas para la Noche de Pascua…

    -Yo creo que bien. Mire, padre Juan, he estado revisando mi proyecto de vida, y quiero ser más comprometido y entregado a los demás; con respecto a mi familia ya estoy hablando muy sinceramente con mi mujer, hemos decidido celebrar nuestro matrimonio en la Iglesia; todos los días dedico un buen rato a la oración y a leer el libro de la fe. Estoy intentando vivir estos momentos con la mayor coherencia y sinceridad.

    -Bueno, eso es magnífico. No sé si te he comentado que en Francia muchas personas que de pequeños no fueron bautizadas por sus padres se están incorporando a la Iglesia.

    -Padre Juan, yo creo que lo mejor es vivir la fe conscientemente y el asumir el compromiso de ser creyente en la edad adulta.

    -Ciertamente. Pero no se te olvide que lo más importante en tu bautismo no es lo que haces tú.

    -No le entiendo, padre.

    -Lo más importante en tu bautismo es lo que hace Jesucristo. Ahora estás viviendo momentos muy intensos espiritualmente, y te sientes fuerte y con ganas de vivir con radicalidad tu cristianismo. Pero eres tan débil como el más débil de los cristianos, y pronto te darás cuenta. Si centras tu fortaleza en tus propias fuerzas, poco vas a adelantar. Tu fuerza, la fuerza de todos los cristianos, está en la experiencia de amistad que Cristo nos regala cada día; es la Fe. Tu entrega será, como en todos nosotros, tibia y condicionada; tu sinceridad sólo a medias; un día te darás cuenta que en tu compromiso te buscabas más a ti mismo que entregarte a Dios y a los demás…

    No me mires así, Juan, que lo que te digo es radicalmente cierto. Si tu bautismo se basara en tus propias fuerzas, yo no daría por tu fe ni cincuenta céntimos. Tu fe se funda en la entrega de Jesucristo. Tu fe es el mayor regalo que Dios te hace, en medio de tu debilidad y tu pecado. Sólo si fundas tu vida en la alegría de ser acogido y reconciliado por Cristo, todos los días nacerás de nuevo.

     

  • Los niños se acercan al Gran Poder

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    El pasado domingo, festividad del bautismo de Jesús, la Hermandad de Gran Poder celebró la tradicional presentación de los niños y niñas al Señor en un acto celebrado en su capilla.

  • Nuestra autoridad

    (Marcos 1, 6-11) Una de las tentaciones más grandes del apóstol es la de sentirse desautorizado en su tarea, por haber puesto el fundamento de su autoridad en lo que no lo es. Hay quien pone el fundamento de la tarea apostólica en su saber. Pero este fundamento acaba pronto, porque nuestro saber es escaso; encontramos a quien sabe más que nosotros; y nos sentimos ninguneados, desautorizados. Pensamos que nuestro mensaje no aporta mucho, que nuestra labor es poco brillante. Dejamos de evangelizar; aunque sigamos celebrando sacramentos e impartiendo catequesis.

    Otro falso fundamento de nuestra misión como cristianos es el de nuestra virtud. También este fundamento se desmorona enseguida, en las primeras embestidas serias del pecado de nuestra vida, o en los primeros momentos de lucidez. Aunque pretendamos reconstituirla una y otra vez, la debilidad de nuestra naturaleza –don de Dios—hace que  descubramos que nuestra virtud es torre de arena.

    La autoridad de nuestro ministerio no está en nosotros, sino en la llamada que Dios nos hace a dar testimonio de su amor. La autoridad de Jesús de Nazaret no estaba en él mismo, sino en el Padre que lo llama a ser su Hijo y lo envía a ser Testigo del amor en el mundo. Así nos lo narran los textos del bautismo. El Padre avala, que quien pasaba por ser un hombre cualquiera, es su Hijo  y su Enviado a anunciar el Evangelio.

    También a ti, tu bautismo es signo de ello, el Padre te llama hijo suyo, y también te envía a ser testigo de su amor. Tendremos que aprender cómo hacerlo. Pero ninguno de nosotros puede renunciar a ser testigo del amor que el Padre nos tiene. Ancianos, jóvenes, enfermos, sanos, trabajadores, estudiantes, catedráticos… Cada uno de nosotros es enviado a testimoniar que el Padre quiere con ternura a cada uno de nuestros hermanos.

     

  • Los niños se presentan al Gran Poder

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    El pasado domingo, día 9, día del bautismo de Jesús, la Hermandad de Gran Poder celebró el tradicional y familiar acto de presentación de los niños al Señor del Gran Poder.