Etiqueta: batalla

  • 1956. Una baronesa nazi escapa de los rusos y llega a Dos Hermanas

    Pocos de los asistentes ayer al cine conocen la increíble historia de la baronesa Von Schleicher, una venerable anciana que en el día de ayer, invitada por el párroco, se dirigió a los nazarenos con un breve discurso en castellano durante los actos de homenaje al Papa. Ella y su marido han llegado a España buscando refugio tras huir de un campo de concentración ruso en Rumanía, pasando después a Yugoslavia, Italia y después a Francia.

    Su privilegiada vida en Munich (ella catedrática, él ingeniero aeronáutico) cambió de forma radical cuando Alemania invadió Rusia. Su hijo murió en la batalla de Stalingrado. Acusados de apoyar a Hitler, fueron deportados a un campo de concentración en Rusia y más tarde a otro en Rumanía, de donde lograron fugarse tras una novelesca persecución policial con perros. Actualmenten buscan ayuda en el consulado de Holanda (nacionalidad del barón) que les ha desposeído de su pasaporte.

  • El día de la marmota alienígena

    Película Al filo del mañana

    AL FILO DEL MAÑANA

    Si cada vez que en una película un personaje se vea obligado a vivir una y otra y otra vez el mismo día se haga referencia ineludible a Atrapado en el tiempo no hace más que confirmar que Harold Ramis hizo una pequeña maravilla hace ya veintiún años. Y sí, aquí Tom Cruise, en la que posiblemente sea su mejor película desde hace mucho, mucho tiempo, vive su particular ‘Día de la Marmota’ en una sangrienta batalla contra unos feroces alienígenas que están a punto de conquistar el planeta.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos-Australia, 2014 (113′)
    Titulo original: Edge of tomorrow.
    Dirección: Doug Liman.
    Producción: Jason Hoffs, Gregory Jacobs, Tom Lassally, Jeffrey Silver, Erwin Stoff.
    Guión:  Christopher McQuarrie, Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, basado en la novela gráficade Hiroshi Sakurazaka.  
    Fotografía: Dion Beebe.
    Música: Christophe Beck.
    Montaje: James Herbert.
    Intérpretes: Tom Cruise (Cage), Emily Blunt (Rita), Brendan Gleeson (General Brigham), Bill Paxton (Sargento Farell), Jonas Armstrong (Skinner), Tony Way (Kimmel), Kick Gurry (Griff), Franz Drameh (Ford), Dragomir Mrsic (Kuntz), Charlotte Riley (Nance). {/xtypo_code}

    Lo cierto es que esta Al filo del mañana es mucho más que una reformulación de la cinta de Ramis. Mezcla también ciertas dósis de la Starship troopers de Paul Verhoeven, unas gotas de la Salvar al soldado Ryan de Spielberg (la escena del ‘desembarco’ recuerda bastante a ella), por ejemplo. No estamos ante un blockbuster más. Lo es, pero lo que le diferencia de otros es su espíritu conscientemente autoparódico.

    La historia, basada en un cómic de Hiroshi Sakurazaka, es la de William Cage, un comandante que nunca ha entrado en combate, pero que es obligado a participar en una misión casi suicida enfrentándose a una poderosa raza extraterrestre que está a punto de conquistar el planeta. Pero nada más poner el pie en la playa donde desembarcan, muere. Entonces entra en un bucle sin final, reviviendo una y otra vez el mismo día, enfrentándose a los mismos problemas y muriendo al poco de llegar a la batalla. La cosa empezará a cambiar cuando conozca a Rita Vrataski, una guerrera feroz con la que empezará a buscar el modo de acabar de una vez por todas con los invasores y con la guerra.

    Doug Liman dirige con brío y con un ritmo endiablado que hace que el espectador no pueda perder el interés en ningún momento, y lo hace además no tomándose demasiado en serio a sí mismo. Tom Cruise, que no es tonto, se dio cuenta también de que si la película intentaba ir por el camino de la pura ciencia ficción acabaría estrellándose irremediablemente, y juntos optaron por darle el tono de comedia que finalmente hace que la cinta levante el vuelo y se eleve a altas cotas. No es solo un blockbuster preveraniego, es más que un mero entretenimiento para pasar el rato. Es divertida, es intensa, es vertiginosa, imaginativa (a pesar de que las ideas base sean poco originales), y nada reiterativa a pesar de que su germen sea siempre el mismo. Y tiene (¿quién se lo iba a imaginar?) a Emily Blunt repartiendo leña.
    Mucho mejor de lo esperado, no termina de cerrarse bien y su conclusión, si bien esperada, es poco consistente, y no termina de ser del todo creíble.

  • Cine testosterónico

    300: El origen de un imperio

    300: EL ORIGEN DE UN IMPERIO

    Ocho años después de que se estrenara la original y de que Zack Snyder sorprendiera por el tratamiento visual y la fuerza que otorgaba a sus imágenes, nos llega una nueva entrega (que no secuela) de la que imaginamos que será una trilogía, 300. Aunque aquí Snyder se ha quedado en la retaguardia, dedicándose a la producción y escritura del guión, y ha cedido la silla de director a Noam Murro, la esencia sigue siendo básicamente la misma. Misma estética, misma fotografía, mismo gusto por el uso y abuso de imágenes ralentizadas en pleno furor guerrero, abundancia excesiva de violencia y sangre que salpica a la cámara…

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014. (102′)
    Título original:  300: Rise of an Empire.
    Dirección: Noam Murro.
    Producción: Mark Canton, Bernie Goldman, Gianni Nunnari, Deborah Snyder, Zack Snyder, Thomas Tull.
    Guión:  Zack Snyder, Kurt Johnstad, basado en la novela gráfica ‘Xerxes’, de Frank Miller.  
    Fotografía: Simon Duggan.
    Música:  Junkie XL.
    Montaje: David Brenner, Wyatt Smith.
    Intérpretes: Sullivan Stapleton (Temístocles), Eva Green (Artemisia), Lena Headey (Reina Gorgo), Hans Matheson (Aesyklos), Callan Mulvey (Scyllias), David Wenham (Dilios), Rodrigo Santoro (Xerxes), Jack O’Connell (Calisto), Andrew Tiernan (Efialtes), Ben Turner (General Artafernes).{/xtypo_code}

    Y si todo es prácticamente igual, ¿qué hace entonces que esta El origen de un imperio sea bastante inferior a la primera? Pues que no hay sorpresa. Que es todo exactamente igual. O mejor dicho, peor. Porque, no nos engañemos, Murro no es Snyder; y en el aspecto del héroe, Stapleton no es Butler (¿quién se iba a imaginar diciendo esto?)

    El general Temístocles intenta que todas las polis griegas se unan para aumentar su fuerza y poder luchar así contra la invasión del poderoso ejército persa liderado por Xerxes y su mano derecha en la batalla, Artemisia. Comienza en la batalla de Maratón, y termina en Salamina. Entre medias, la batalla de las Termópilas de la primera entrega (muy de pasada), el origen de Xerxes (del hombre a la leyenda), la destrucción de Atenas…

    Lo cierto es que todo resulta un poco absurdo y hasta delirante. La película se toma a sí misma demasiado en serio, cuando en el fondo no es más que un mero entretenimiento (flojo). Visualmente potente, dicha potencia cansa pronto. Hay diálogos cargados de supuesta profundidad pero que son bastante risibles; peleas y más peleas en las que uno termina hastiado; personajes sin carisma (prácticamente todos los masculinos) e hipertrofiados…

    Murro incluso se permite modificar la historia (Artemisia era la prudente en la batalla de Salamina, sabía de lo peligroso que era meterse en aquel territorio, pero Xerxes hizo oídos sordos… aquí pasa al contrario)

    Menos mal que tenemos a Eva Green. Ella sola levanta la película con cada aparición. Su mirada refleja la sed de venganza, el hambre de sangre, el odio y el fuego que lleva dentro. Sin ella, esta película (correcta nada más) sería muy inferior.

     

  • 1898. Un soldado nazareno, testigo en La Habana del hundimiento del “Maine”

    1898. El Maine, bajo el agua

    Antonio Alanís lleva 4 años combatiendo en Cuba, donde ha contraído el vómito negro y ha salvado la vida de forma milagrosa

    La Guerra de Cuba sigue siendo vivida en primera persona por soldados de Dos Hermanas. Algunos han pagado la lucha por la última de nuestras colonias con enfermedades e incluso con su vida: recordemos los casos de los quintos Juan Muñoz Rivas, José Ruiz Avilés o el recientemente fallecido en la batalla de Santa Clara, José Agustín Gutiérrez Franco.  Otros siguen luchando en primera línea.

    Especialmente llamativo es el caso de Antonio Alanís Jiménez (1,82 de estatura), nazareno de la familia de los “Cojollos”, nacido en la calle Marea, en el corral de vecinos de la Plazoleta. A sus 22 años cumple ya su cuarto año en Cuba, donde ha vivido multitud de vicisitudes, salvando la vida milagrosamente. En 1894 participó en más de 40 combates contra los insurrectos cubanos y más tarde cayó enfermo del “vómito negro”. Un médico sevillano, el capitán Sangrán, le salvó la vida.

    Un plato de latón le vuelve a salvar
    El bravo soldado Alanís volvió a la primera línea de batalla. El 10 de octubre de 1896 participó en un esporádico ataque en Punta Brava. Tras tres horas de combate cuerpo a cuerpo , las tropas españolas mataron al general Maceo, uno de los líderes cubanos. En esta ocasión lo que salvó la vida al soldado nazareno fue un plato de latón que llevaba en la mochila. Ahí fue donde un mambís cubano descargó su machete. .

    Durante 1897 ha combatido en todos los frentes (Oriente, Camagüey, Matanzas, Pinar del Río…) aunque en los últimos meses las fuerzas españolas se han atrincherado en La Habana. Ahí es donde, el pasado 15 de febrero, Antonio Alanís, estando de posta en el Castillo del Morro, vio con sus propios ojos la explosión del acorazado estadounidense “Maine”.  La prensa norteamericana se ha apresurado a culpar a España del hundimiento de su barco, y se teme que con esa excusa nos declare la guerra. La situación de nuestro soldado y de tantos otros  es ahora incierta. Esperemos su pronto y feliz regreso.

    1898. José Tinoco

    {xtypo_code}La bronquitis salvó del frente a José Tinoco
    Las bajas de la Armada Española en la Guerra de Cuba se cuentan por miles, si bien es verdad que la principal causa de muerte no es el frente sino las enfermedades. Contamos aquí el caso de otro nazareno, José Tinoco, de 23 años, que ha sido repatriado a España para recuperarse de una bronquitis asmática contraída en la todavía colonia española. En Cuba fue acogido durante su enfermedad por una familia a la que tomó cariño, tanto cariño que se enamoró de la señorita que le cuidaba. A su regreso a Dos Hermanas, llegó decidido a recabar los papeles necesarios y regresar a Cuba para casarse con su enamorada, pero su madre le ha rogado que no vuelva y parece que, de momento, le ha convencido.
    Se da la circunstancia de que José Tinoco Rodríguez (en la foto) hacía el servicio militar en Madrid cuando lo llamaron para combatir la insurgencia en Cuba. Aunque sus padres y hermanos reunieron el dinero suficiente para pagar la cuota y salvarlo del frente, José se negó y decidió ir a Cuba voluntariamente.{/xtypo_code}

     

  • Spielberg es Spielberg

    1101CABALLO DE BATALLA

    Apenas unos meses después del estreno de su anterior película, Spielberg nos entrega una nueva muestra de su trabajo. Y Spielberg es Spielberg, quiero decir, que hace lo que le da la gana cuando le viene en gana. Si su anterior cinta (Las aventuras de Tintín) planteaba un nuevo modo de hacer cine, con una animación basada en la captura del movimiento de actores reales, con esta Caballo de batalla vuelve a un cine más clásico, tanto en su concepción como en su puesta en escena y creación. Eso sí, como aquella, esta presenta resultados desiguales.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (146′)
    Título original: War horse.
    Director:  Steven Spielberg.
    Producción: Kathleen Kennedy, Steven Spielberg.
    Guión:  Lee Hall, Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpurgo.
    Fotografía: Janusz Kaminski.
    Música: John Williams.
    Montaje: Michael Kahn.
    Intérpretes: Jeremy Irvine (Albert Narracott), Peter Mullan (Ted Narracott), Emily Watson (Rose Narracott), Niels Arestrup (Abuelo), David Thewlis (Lyons), Tom Hiddleston (Capitán Nicholls), Benedict Cumberbatch (Comandante Jamie Stewart), Celine Buckens (Emilie), David Kross (Gunther), Matt Milne (Andrew Easton), Robert Emms (David Lyons) .{/xtypo_code}

    Creada con la intención de contar una gran historia, de hacer y narrar una gran historia, la película tiene momentos verdaderamente mágicos que son innegables, momentos de gran cine, y en casi todos ellos está presente ese bello y noble animal que es el caballo protagonista de la historia (la fantástica huída furiosa y desbocada a través de las alambradas en tierra de nadie, o esa amistad entre el animal y su homónimo en el frente, o -con alguna salvedad- el fragmento con la niña que los encuentra en el molino), pero también tiene otros en los que el director recurre sin importarle lo más mínimo a la lágrima fácil, a lo extremadamente cursi, llegando a rozar el ridículo.

    La historia cuenta la amistad entre un muchacho y su caballo hasta que la guerra los acaba separando al llevarse el ejército al animal para que les sirva de ayuda en el frente. A partir de ahí, vivimos las vicisitudes del equino, sus cambios forzados de bando, sus huidas, sus amos, sus esfuerzos, su visión del horror de la guerra al fin.
    Caballo de batalla nos muestra al Spielberg más puro. Recurre a temas y tratamientos que ya ha usado a lo largo de su carrera. La guerra es tan cruenta o más como en Salvar al soldado Ryan, hay escenas de tanta acción como en su reciente Tintín (o, evidentemente, la trilogía de Indiana Jones), y tanta sensiblería como en ET. El problema es que todo resulta demasiado obvio, y no se le da al espectador la posibilidad de reflexionar, de sacar sus propias conclusiones.

    Ninguno de los personajes humanos termina de calar en el espectador, todos tienen algo que acaba repeliendo de algún modo. Incluso hay alguno que resulta tan típico que llega a exasperar del mismo modo que exasperaba aquel ser insoportable que era Jar Jar Binks (el del episodio I de La Guerra de las Galaxias).

    Película saturada de sentimentalismo, a veces extremo, con algún que otro momento mágico, creada  por la sabiduría de un Spielberg que sabe mejor que nadie cómo va esto del cine, y que sabe cómo mantener al espectador enganchado a una historia (que en el fondo es demasiado sencilla) durante más de dos horas para que, al final, no cuente (en realidad) nada nuevo, y pese a ello no salgamos defraudados de la sala.