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  • Freddy se reafirma en su identidad de género en ‘The Dancer’

    Freddy se reafirma en su identidad de género en ‘The Dancer’

    Se llama Freddy, tiene tan solo 14 años y desde su paso hace unos días por el programa The Dancer, en Televisión Española, no ha dejado indiferente a nadie. Su pasión por el baile y la claridad con la que afronta la vida respecto a su identidad de género han calado hondo.

    Este chico que estudia 3º de ESO participó en las audiciones de este nuevo programa de baile. Aunque no logró pasar de fase, asegura que “mi sueño se ha hecho realidad”, sobre todo al ser seleccionado entre más de 2.000 aspirantes para estar entre los 74 bailarines de toda España que han afrontado esta prueba.

    Pero también, como contó él mismo en el programa, “por haber bailado por primera vez como yo soy realmente”. Y es que Freddy es un chico transexual que inició hace un año el camino para mostrarse al mundo como realmente se siente. Antes, recuerda, “cuando bailaba con el pelo largo y ropa de chica no me veía bien, me miraba al espejo y decía que era un chico”.

    Por eso se siente orgulloso de haber dado el paso de presentarse a este programa y “decirle al mundo lo que soy porque lo necesitaba. Además de poder ayudar a otras personas a que se sientan libres y empoderadas por lo que son”.

    Aunque ya no en el concurso oficial, Freddy sigue en The Dancer Challenge, una competición paralela en la que ha alcanzado la semifinal. Si logra superar estos retos, bailará en la final del programa de televisión como invitado.

    Pasión por el baile

    Freddy recuerda que lleva bailando desde que “era un feto”, formándose en danza urbana, “que es lo que más me llena”, mediante cursos intensivos. Como cualquier niño del sur, empezó bailando sevillanas y algo de baile moderno, pero fue hace tres años cuando decidió tomárselo más en serio.

    Mirando al futuro, Freddy tiene claro que quiere ser bailarín profesional. Pero, sobre todo, “tener mi propia academia de baile y formar a bailarines profesionales”. Además de convertirse en coreógrafo de cantantes. Pero antes de alcanzar esa meta, le gustaría seguir con su formación en diferentes estilos musicales.

  • Nuevos pasos contra la discriminación

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    El teatro del Club Vistazul acogió el pasado viernes la gala En mis pasos, ideada por el bailarín y coreógrafo Jesús Lobo como un arma cultural contra la discriminación. No faltó el baile, el cante y unas buenas dosis de sentido del humor, además de mucha información.

     

  • Duelo interpretativo a ritmo de baile

    1401Lola Herrera y Juanjo Artero se meten al público en el bolsillo con su melodrama sobre la soledad

    Se había creado mucha expectación en la ciudad con la puesta en escena en el teatro municipal el pasado fin de semana de la obra Seis clases de baile en seis semanas. Otra de las apuestas de la compañía Pentación Teatro que logró colgar el cartel de no hay localidades el mismo día que éstas se pusieron a la venta. El gancho o revulsivo que había creado tal respuesta del público nazareno, la presencia en cartel, como protagonistas, de la veterana actriz Lola Herrera y el ya también consagrado actor Juanjo Artero. Y las expectativas se cumplieron.

     

    Seis clases de baile en seis semanas cuenta una historia sobre la soledad, la que sufren dos personajes muy distintos y que se cruzan en un momento determinado sus vidas. Por una parte, Lily, una mujer de tinte conservador, viuda de un predicador Baptista, y que solicita a una empresa los servicios de un bailarín para que la introduzca en el mundo del baile; y por otra, Michael, antiguo bailarín de Broadway, un joven descarado y provocativo, que desde el minuto cero de la función choca en caracteres con su alumna, creando una serie de divertidas situaciones que provocaron el aplauso y las risas espontáneas del público.
    Interpretación

    Tierna, divertida, comprometida y hasta un poco larga, si me apuran, son algunos de los calificativos que vienen como anillo al dedo a una obra de gran dinamismo, en la que sus personajes dan el salto del drama a la comedia y viceversa con una naturalidad pasmosa. Y para que el público no se vaya del teatro de vacío, la obra va lanzando a lo largo de la función, entre risa y risa, entre aplauso y aplauso, una serie de mensajes concienciadores sobre la soledad, los prejuicios o la intolerancia en el ser humano que no dejaron indiferentes a nadie. Propio de una comedia pero con contenido.

    Aunque, sin lugar a dudas, lo que más se recordará será la interprepación de sus actores protagonistas; destacando el trabajo de Juanjo Artero, quien logró meterse al público en el bolsillo desde su aparición en escena. Su interpretación de Michael es una de las grandes sorpresas de la obra, ya que es Juanjo el que insufla el matiz cómico al montaje durante las dos horas de representación. El público, acostumbrado a su papel televisivo de policía en la serie Comisarios, disfrutó con su interpretación de un bailarín homosexual, llevado al extremo de lo caricaturesco.
    Por su parte, Lola regaló a los presentes la elegancia y el buen hacer que destila sobre un escenario, con la naturalidad interpretativa propia de una mujer que lleva toda su vida sobre las tablas. Todo un placer para los cinco sentidos.