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  • La guerra, tal cual

    1501EN TIERRA HOSTIL

    La última muestra de cine bélico en llegar a nuestras pantallas es, quizás, la menos bélica de todas. Pero tampoco lo necesita, ya que Kathryn Bigelow ha creado una de las mejores cintas del año (por no decir la mejor) y que será la más dura competidora de Avatar para los Oscar.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009 (121’)
    Título original: The hurt locker.
    Director: Kathryn Bigelow.
    Producción: Kathryn Bigelow, Mark Boal, Nicolas Chartier, Greg Shapiro.
    Guión: Mark Boal.
    Fotografía:  Barry Ackroyd.
    Música: Marco Beltrami, Buck Sanders.
    Montaje:  Chris Innis, Bob Murawski.
    Intérpretes: Jeremy Renner (Sargento William James), Anthony Mackie (Sargento J.T. Sanborn), Brian Geraghty (Owen Eldridge), Guy Pearce (Sargento Matt Thompson), Ralph Fiennes (Contratista Jefe), David Morse (Coronel Reed), Evangeline Lilly (Connie James), Christian Camargo (Tte. Coronel John Cambridge), Suhail Aldabbach (Hombre del traje negro), Christopher Sayegh (Beckham).{/xtypo_code}

    En tierra hostil nos cuenta el duro día a día de un grupo de artificieros del ejército de los Estados Unidos en Irak. Todo marcha medianamente bien hasta la muerte del jefe del grupo. Es entonces cuando toma el mando el sargento James, cuyo carácter temerario e impredecible hará que sus dos subordinados empiecen a valorar seriamente el riesgo que corren sus vidas cada día, y a plantearse si verdaderamente merece la pena continuar.

    Muchos han criticado a la directora (a la que muchos aún recordamos por aquella fantástica cinta que era El peso del agua, y mira que ha llovido desde entonces) por su falta de posicionamiento ideológico respecto a la intervención de su país en Irak. Pero es precisamente esto lo fundamental de la película, su mayor baza. Y es que lo que Bigelow hace es mostrar un riguroso planteamiento visual, valorando más el aspecto sensorial por encima de cualquier discurso propagandístico o crítico.
    En tierra hostil fue premiada por la crítica estadounidense y por el sindicato de directores del país, siendo la primera mujer en ganar el premio. Sin embargo, en los Globos de Oro perdió la batalla contra la insulsa Avatar. El próximo enfrentamiento entre ambas será en los Oscar, y podría darse el hecho de que Bigelow ganara a Cameron (lo cual no tendría nada de especial de no ser por que ambos estuvieron casados hace unos años).

    Estamos ante una película de gran intensidad, que mantiene en tensión durante casi todo el metraje. Bigelow dirige su maestría en el manejo de la puesta en escena, su utilización de los escenarios y la planificación de las escenas. La película, hasta el momento, que mejor ha mostrado cómo se siente la guerra de Irak, cómo viven allí los soldados, sin ningún atisbo de heroísmo, sin intentar lanzar mensajes demagógicos de ningún tipo, y con un reparto (desconocido) que actúa a un nivel excelente.

    Gran película, gran historia, a la que sólo le falta ganar el Oscar, más que nada para que la masa, el gran público, piense lo mismo.

  • ¿Un nuevo cine?

    1701AVATAR

    De lo nuevo de James Cameron (esta Avatar) se ha escrito más (bastante más) antes de su estreno que después de éste. En cierto sentido, tiene su lógica (sólo hace cinco días que llegó a las pantallas y hace bastantes meses que se empezó a hablar de ella). Pero el caso es que se ha dicho mucho, y se ha escrito más, referente a que el director de Terminator y de Titanic (ha hecho muchas más, pero parece que todo el mundo le recordará por éstas) ha conseguido revolucionar el cine, que Avatar va a hacer historia y que cambiará para siempre el modo en que el público interacciona con la película. El problema es evidente: que todo esto se ha dicho antes de ver la película, sin poder comprobar si todo ello es cierto.

    Estados Unidos, 2009. (153’)
    Escrita y dirigida: James Cameron.
    Producción: James Cameron, Jon Landau.z.
    Música:  James Horner.
    Fotografía:  Mauro Fiore.
    Montaje:  James Cameron, John Refoua, Stephen Rivkin.
    Intérpretes: Sam Worthington, Zoë Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel Moore, CCH Pounder, Wes Studi, Laz Alonso, Dileep Rao.

    La gran baza de la cinta es más que evidente: su aspecto visual, la construcción y la estética de ese nuevo mundo que es Pandora, su naturaleza y todos sus seres. Pero volvemos a lo de siempre, a lo que ya hemos repetido hasta la saciedad: una buena estética, unos efectos visuales potentes, no son suficientes para hacer una buena película, si no van acompañados de una gran historia. Cosa que, en esta ocasión, no ocurre.

    Avatar es una historia de amor en tiempos de guerra. Un amor interracial (ciertamente cursi) y un amor a la naturaleza aún mayor. Pero el mensaje se centra en una crítica a las invasiones de territorios (los humanos, con la Tierra prácticamente desolada, acuden a un planeta para obtener de él un mineral carísimo con el que hacer un gran negocio) y la guerra preventiva (explicada y mostrada de modo muy tosco). Pero lo peor es que en los momentos de mayor conflicto, los momentos de lucha, los enfrentamientos más cruentos, tienen en la mayoría de ocasiones aspecto de videojuego.

    Dicen que para disfrutar Avatar en todo su esplendor hay que verla en su versión en tres dimensiones, aunque esto sólo es válido para las secuencias creadas digitalmente (según la productora, el 60% del metraje), donde (ahí sí hay que dar la razón) la cinta creada por Cameron es espectacular.

    No conviene contar mucho del argumento, para ello ya está el trailer (en cuatro minutos se cuenta toda la película) y de hecho la historia (como todas las grandes producciones que provienen de Hollywood en los últimos tiempos) no es tan compleja como alargada (dos horas y media).

    Con un parón en la intensidad del ritmo casi a mitad del metraje, Avatar es una cinta que supuestamente revolucionará el mundo del cine. Estéticamente espectacular, con una construcción visual impresionante (la naturaleza de Pandora es maravillosa), la obra de Cameron conquistará al público, aunque es dudoso que dicha revolución llegue. Más que nada porque pocas veces se podrán gastar 300 millones para realizar una película.