Etiqueta: adriana

  • Adriana Porrero es recibida en La Almona por Rosario Sánchez

    La delegada de Juventud y Cultura recibe a la actriz Adriana Porrero

    La delegada de Juventud y Cultura, Rosario Sánchez, ha recibido en La Almona a Adriana Porrero, la joven nazarena que se ha hecho con el premio a la mejor actriz en el festival de teatro juvenil Buero Vallejo que organiza el Ministerio de Cultura.

    A sus 18 años recién cumplidos, esta estudiante de 4º de ESO del IES Vistazul participaba en este festival con la obra de Antonio Morilla López, Los Sacrificios Humanos de Alicia, montaje que se llevo el premio a la mejor obra en el Encuentro Teatral Dos Hermanas Divertida. Era la primera vez, con esta obra, que Alicia se subía a un escenario como actriz y su trayectoria ha sido ascendente hasta el punto, comenta la joven actriz, “que me he animado a seguir haciendo papeles”.

    En este sentido, Alicia ya se encuentra involucrada en algunos proyectos con el Colectivo de Teatro Vistazul, con el que volverá a subirse en un escenario el próximo día 28 en Marchena con un papel de la obra El Canal.

    La delegada quiso felicitarla “por el premio y agradecerle su contribución al mundo de la cultura”, a la par que le hizo entrega de varios libros de animación a la lectura y algunos detalles.

  • Adriana Porrero, mejor actriz joven andaluza

    Adriana Porrero, premio a la mejor actriz del festival juvenil Buero Vallejo

    Adriana Porrero, estudiante del IES Vistazul, se ha llevado el premio a la mejor actriz andaluza en los Premios Buero Vallejo de Teatro Joven que organiza el Ministerio de Cultura.

    Esta mención la ha recibido por su interpretación de Sombra en la obra Los Sacrificios humanos de Alicia. Un montaje de Antonio Morilla López, monitor de CTV Teatro, que fue la obra ganadora del último Encuentro Teatral  Dos Hermanas Divertida.

     

  • La Herradura se estrena con dos primeros puestos

    La Herradura se estrena en la liga de saltos de Sevilla

    Buen inicio en la Liga de Saltos de Sevilla 2014

    Estreno de la Escuela de Equitación La Herradura en la Liga de Saltos de Sevilla 2014 con la prueba celebrada el pasado sábado en Hípica Rancho Alegre de Utrera en la que estuvieron presentes 12 alumnos y el equipo se alzó con dos primeros premios. Uno de ellos se consiguió en la categoría Barritas cruzadas  gracias al buen trabajo de Adriana González Domínguez, de ocho años.

    La otra alegría vino en Salto de cuarenta centímetros, Clara Aldegunde Manteca, de once años, finalizó primera del grupo. La escuela de La Herradura ya se prepara para su próxima cita, el día 16 de febrero en Paloblanco de Utrera.

     

  • Sorteados dos trajes de flamenca en Cristo de la Vera Cruz

    Los días 25 y 26 abril se sortearon, a través de la ONCE, los dos trajes de flamenca de la asociación de comerciantes Cristo de la Vera Cruz. El del día 25, gentileza de Pequeñecos, le ha correspondido al número 9935. Mientras que el traje del día 26, de Adriana Novias, irá a parar al poseedor del número 4295. Todos los boletos se han repartido entre los consumidores, por lo que los ganadores deben llamar al 95 472 11 39.

  • Fin de curso del taller de música de la A.VV. Quintillos

    En esta edición han participado unos 80 alumnos
    W El auditorio del colegio Calasancio Hispalense de la barriada de Montequinto acogió el pasado viernes el fin de curso del taller de música que se imparte en los salones de la A.VV. Quintillos.
    Tras siete años de historia, el taller de música, impartido por la profesora Adriana Murga Ascate, ha tomado el vuelo y en la última edición han sido unos 80 los alumnos que han participado en las clases de música y baile latino. Prueba de ello es que han necesitado unas instalaciones amplias, como las del Calasancio, para llevar a cabo el espectáculo final de cierre de curso.
    Tras el verano, Adriana, su monitora, volverá a poner en marcha esta iniciativa que, ante todo, persigue una integración cultural a través de la música.

    1002En esta edición han participado unos 80 alumnos

    El auditorio del colegio Calasancio Hispalense de la barriada de Montequinto acogió el pasado viernes el fin de curso del taller de música que se imparte en los salones de la A.VV. Quintillos.

    Tras siete años de historia, el taller de música, impartido por la profesora Adriana Murga Ascate, ha tomado el vuelo y en la última edición han sido unos 80 los alumnos que han participado en las clases de música y baile latino.

    Prueba de ello es que han necesitado unas instalaciones amplias, como las del Calasancio, para llevar a cabo el espectáculo final de cierre de curso.Tras el verano, Adriana, su monitora, volverá a poner en marcha esta iniciativa que, ante todo, persigue una integración cultural a través de la música.

     

  • Fin de curso del taller de música de la A.VV. Quintillos

    En esta edición han participado unos 80 alumnos
    W El auditorio del colegio Calasancio Hispalense de la barriada de Montequinto acogió el pasado viernes el fin de curso del taller de música que se imparte en los salones de la A.VV. Quintillos.
    Tras siete años de historia, el taller de música, impartido por la profesora Adriana Murga Ascate, ha tomado el vuelo y en la última edición han sido unos 80 los alumnos que han participado en las clases de música y baile latino. Prueba de ello es que han necesitado unas instalaciones amplias, como las del Calasancio, para llevar a cabo el espectáculo final de cierre de curso.
    Tras el verano, Adriana, su monitora, volverá a poner en marcha esta iniciativa que, ante todo, persigue una integración cultural a través de la música.

    1002En esta edición han participado unos 80 alumnos

    El auditorio del colegio Calasancio Hispalense de la barriada de Montequinto acogió el pasado viernes el fin de curso del taller de música que se imparte en los salones de la A.VV. Quintillos.

    Tras siete años de historia, el taller de música, impartido por la profesora Adriana Murga Ascate, ha tomado el vuelo y en la última edición han sido unos 80 los alumnos que han participado en las clases de música y baile latino.

    Prueba de ello es que han necesitado unas instalaciones amplias, como las del Calasancio, para llevar a cabo el espectáculo final de cierre de curso.Tras el verano, Adriana, su monitora, volverá a poner en marcha esta iniciativa que, ante todo, persigue una integración cultural a través de la música.

     

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.

  • Castillos de Cartón

    0901CASTILLOS DE CARTÓN

    El cine europeo reciente está reflejando en sus historias relaciones a tres bandas, conscientes de su triangularidad (si es que existe la palabra), en las que una chica comparte el amor de dos chicos (antes solía ser al revés). Sin pensar demasiado, me vienen a la cabeza la francesa Soñadores (de Bertolucci), la alemana Los edukadores (de Weingartner), o la española Dieta mediterránea (dirigida por Joaquín Oristrell).

    España, 2009 (101’)
    Dirección: Salvador García Ruiz.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Guión: Enrique Urbizu, basado en la novela homónima de Almudena Grandes.
    Fotografía: Teo Delgado.
    Música: Pascual Gaigne.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Adriana Ugarte (Jose), Nilo Mur (Marcos), Biel Durán (Jaime), Pepa Pedroche (Madre de Jose), Alfonso Torregrosa (Padre de Jose), Cristian Magaloni (Joaquín), Álvaro Aguilar (Hermano de Jose), Fernando Ripio (Benjamín), Patricia Teruel (Maribel), Diego Braguinsky (Profesor de pintura), Javier Aguayo (Angulo), Sergio Valiente (Miki).

    Cierto que el género al que pertenecen es distinto, que el tono y la finalidad no son los mismos, pero no deja de ser curioso que sea un elemento que se esté repitiendo en los últimos años. Castillos de cartón, basada en la novela del mismo título de Almudena Grandes, también juega al mismo juego. Aunque reducirlo todo a decir que se trata simplemente de un triángulo amoroso sería demasiado simplista.

    María José, Marcos y Jaime son tres estudiantes, compañeros de Bellas Artes, en el Madrid de los primeros años ochenta. Entre los tres surgirá una relación apasionada y de deseo, más allá de la pasión por la pintura, que durará toda su época de aprendizaje, salpicada de buenas rachas y de momentos difíciles, donde los celos hacen su aparición, hasta que los estudios terminen y se topen con el mundo real, donde ya nada resulta tan fácil.

    García Ruiz tiene un buen toque, un modo elegante de contar historias. No es uno de los directores más conocidos de nuestro país, pero eso le importa poco. Se ha hecho un hueco entre los entendidos con sus películas, que siempre dejan buen sabor de boca. Y esta ocasión no es diferente. Pese a las escenas eróticas (que las hay, y bastantes) lo más importante no son las pasiones carnales, sino los sentimientos, las emociones, las que mueven a los personajes, las que les hacen buscar algo que llene el vacío que tienen dentro. Y son los desencuentros, los celos, artísticos, románticos, los que dirigen sus actuaciones. Y el título del filme (y de la novela de la que procede) refleja la clara evidencia, la fragilidad de la relación pesa a la apariencia de fortaleza de la misma.

    Entre la tripleta interpretativa, Adriana Ugarte (ahora conocida casi por todo el mundo por protagonizar la serie La señora, aunque anteriormente ya había llamado la atención en películas como Cabeza de perro) demuestra que tiene un gran talento, un gran magnetismo y que sabe llenar la pantalla cuando aparece. Sus compañeros de reparto hacen lo que pueden, pero no llegan a su nivel.