Etiqueta: Administradores

  • Ya no son otros

    (Lucas 16, 19-31) Antes eran otros los que tenían en su país empresas multinacionales que explotaban a los trabajadores de los países más pobres. Antes eran otros los que trataban mal, incomprensiblemente, a los emigrantes que sólo buscaban trabajo y dignidad. Eran otros los que los perseguían y los expulsaban, los que los marginaban por el color de su piel. 

     Antes eran otros los que mandaban sus soldados más jóvenes, siempre de familias pobres, a países empobrecidos donde mataban y morían por razones no siempre comprensibles. Antes eran otros la élite mundial de la investigación, eran otros los que investigaban con el riesgo de manipular la realidad humana.

    Antes eran otros y ahora somos también nosotros. Antes les juzgábamos como inhumanos e insensibles; y ahora somos nosotros los que no nos inmutamos ante el hambre del Tercer Mundo. Somos nosotros los que nos quedamos perplejos, pero sin hacer nada, ante una inmigración que nos dibujan como amenazante. Ahora somos nosotros los que defendemos que sólo es bueno lo que nos beneficia. Somos nosotros los que nos hemos vuelto insensibles de derroche, de consumo, de individualismo, de riqueza.

    No es esa nuestra fe: que no se atreva a llamarse cristiano quien permanece insensible ante el que sufre y no busca alguna forma de compartir y paliar su sufrimiento.

  • Administradores

    (Lucas 4, 14-21) “Creemos en Dios Padre, todo poderoso, creador del cielo y de la tierra”, recitamos en el credo los cristianos. Como Dios es creador, los hombres sólo somos administradores de lo que es suyo porque él lo ha creado. Somos administradores, no dueños. Y por tanto tendremos que dar cuenta de lo que hemos hecho con lo que nos confiaron. Si usamos nuestros bienes con afán de acumulación, egoístamente, sin atender a las necesidades de los más pobres, sin vivir desde la solidaridad, estamos robando.

    Estamos usando como de nuestra propiedad lo que sólo tenemos en administración. Todos nuestros bienes: los económicos, los intelectuales y los artísticos hemos de usarlos para el bien de todos; para nuestro bien y el de los demás, para el bien común. Para eso nos los confió Dios Padre. Cristianismo y comunismo se parecen en algunos aspectos.

    Pero siendo esto así, y lo es, una mayor responsabilidad de mirar al bien común tienen los administradores de los administradores; es decir, de los políticos; que tienen como función específica administrar los bienes comunes para el bien común. Hemos de pedir a nuestros políticos que en su administración de los bienes públicos miren el interés de todos los ciudadanos, especialmente de los más desfavorecidos; no los suyos, ni los de su partido. Y que potencien, y no sustituyan, las iniciativas que favorezcan el bien común.

    Es triste ver cómo a pesar de la inmensa riqueza de la Tierra muchas personas no tienen lo necesario para vivir. No es esa la voluntad de Dios. No nos la entregó para eso.