Categoría: Efemérides

  • Los párrocos de Sta. María Magdalena en el siglo XVII (y 3)

    Los párrocos de Sta. María Magdalena en el siglo XVII (y 3)

    Continuamos con la nómina de los párrocos de Santa María Magdalena, centrándonos en esta ocasión en los últimos curas del siglo XVII.

    19 Bachiller Lucas de Palacios y Arriola. Uno de los párrocos de la iglesia de Santa María Magdalena (1678-1691; 1701-1705) y beneficiado de El Copero (1693).

    Nació en 1654, siendo hijo de Juan de Palacios (†1693). Por fortuna, conocemos el «cursus honorum» de este presbítero antes de recalar en Dos-Hermanas. Ingresó en el colegio de Santo Tomás de Sevilla, donde estudió Teología, siendo ordenado de corona el 3 de junio de 1667 por el presbítero don Andrés Bravo, de Epístola el 21 de marzo de 1676, de Evangelio el 19 de septiembre de ese mismo año y de grados el día 22 de ese mes por el obispo de Viserta, don Melchor de Escuda.

    Asimismo, fue el propio Escuda quien le ordenó de misa el sábado antes de la Dominica de la Pasión, el 3 de abril de 1677. En ese último año llegó a Dos-Hermanas para hacerse cargo de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Nuestra entonces villa fue, por tanto, su primer destino. En la parroquia estuvo en dos períodos. El primero va desde 1677 hasta 1691, cuando le sucedió el presbítero don Juan Antonio Durán, y el segundo abarcaría los años comprendidos entre 1701 y 1705.

    En el informe de la visita pastoral de 1682, se reseñó: «El cura parece buen mozo, se llama don Lucas Palacios, exhibió su título de cura, licencias de confesar y predicar, es teólogo de profesión». En una ocasión se hizo cargo de la escribanía pública nazarena. Fue en junio de 1687, cuando se encontraba ausente de la población el escribano público Francisco José de Arquellada Berrio.

    Por otra parte, don Lucas de Palacios ocupó también el cargo de capellán de la capellanía que en el convento sevillano de Nuestra Señora de la Merced fundó María de Avendaño Vilella y, en agosto de 1688, dio poder cumplido a Manuel Bécquer, vecino de Sevilla y caballero de Alcántara, para que en su nombre cobrase un juro de 496 reales anuales perteneciente a la mencionada capellanía e impuesto sobre las alcabalas de Sevilla.

    Finalmente, falleció en Dos-Hermanas en julio de 1705, siendo enterrado en el interior de la parroquia nazarena, como era uso y costumbre en aquellas fechas, el 29 de julio. Poco antes había otorgado testamento ante Francisco José de Arquellada Berrio, nombrando albacea testamentario a Tomé de Rivas.

    20 Doctor Juan Antonio Durán. Uno de los párrocos de la iglesia de Santa María Magdalena (1691-1696).

    Hijo de Juan Durán, había nacido en 1666. Obtuvo el título de bachiller en Moral y tiempo después alcanzaría el grado de doctor. A principios de junio de 1691, vino a Dos-Hermanas para hacerse cargo de la parroquia nazarena en sustitución de don Lucas de Palacios.
    Y al poco de llegar recibió la visita pastoral del arzobispo don Jaime Palafox, que tuvo lugar en septiembre de 1691. Su mandato fue breve, de apenas cinco años, pues el 4 de enero de 1696 falleció en nuestra villa.

    21 Bachiller Francisco de Velasco. Cura de la iglesia de Santa María Magdalena (1696).

    Se hizo cargo de la parroquia de Santa María Magdalena de manera interina (tras la inesperada muerte del doctor Juan Antonio Durán) entre mayo y septiembre de 1696.

    22 Francisco de Fuentes Cabrera. Uno de los párrocos de la iglesia de Santa María Magdalena (1696-1701).

    El que sería el último párroco del siglo XVII llegó a Dos-Hermanas para hacerse cargo de su parroquia en septiembre de 1696. A él le tocó vivir el cambio dinástico que se dio a la muerte del rey Carlos II «el Hechizado». Marchó de nuestra villa en marzo de 1701.

    Foto del mes
    Fotografía publicada en la Revista de Feria de 1926 y que muestra el llamado «Kiosco de los Pelícanos» (2), estructura efímera rematada en sus cuatro esquinas por curiosas representaciones de pelícanos y construida sobre el tablao de la música de 1916 (1) para las fiestas patronales de 1925. El kiosco sorprendió a propios y extraños al ser la primera vez que algo así se realizaba en Dos-Hermanas.

  • 1837-1915. Francisco Baena de León, insigne prócer nazareno

    1837-1915. Francisco Baena de León, insigne prócer nazareno

    Entre las muchas personalidades que jugaron un papel destacado en la Dos-Hermanas del último tercio del siglo XIX y primeras décadas de la siguiente centuria destacó la figura del sevillano don Francisco de Paula Baena de León Izquierdo. Por su carácter, sus buenas costumbres (no protagonizó ningún altercado político ni se vio involucrado en escándalo alguno) y los distintos cargos que llegó a ocupar, se ganó el respeto y consideración de sus convecinos. (más…)

  • 1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

    1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

    Las imágenes quedarán instaladas en la parroquia, a la espera de que algún día se pueda construir una sede definitiva

    Con gran pesar y obligada por las circunstancias, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Amargura se ha visto obligada a tomar la decisión de emergencia de abandonar la capilla que hasta ahora era su sede, en el barrio del Cerro Blanco, y dar cobijo en la parroquia de Santa María Magdalena a sus sagradas imágenes de Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Amargura .

    A pesar de que no tiene más de 14 años (fue inaugurado en 1953), el edificio se ha declarado en ruinas. Parte de la techumbre de la capilla, como se observa en la fotografía, se ha venido abajo por algunos defectos en su construcción. Pasado mañana, Viernes Santo, a las seis de la tarde, veremos por tanto una estampa que sólo se nos ofreció una vez en la historia: la popular hermandad enfilando, en su salida, la calle Conde Ybarra en sentido contrario al habitual, como ya hiciera en 1953. En todas las ocasiones posteriores, desde 1954, la Amargura ha realizado su salida desde Cerro Blanco. En esta ocasión, lo hará con el espectacular paso de estilo churrigueresco estrenado en 1965, obra del tallista Cerquera.

    Incertidumbre de cara al futuro
    Reina la incertidumbre en el seno de la hermandad.  Los recursos son escasos y parece poco probable que se pueda reconstruir la capilla del Cerro Blanco. Hombres significados de Amargura con los que hemos tenido la oportunidad de hablar en estos primeros días de Semana Santa, como José Caro Arias, Juan Martín (Juan “Santa Lucía”) o José López González (“Pilongo”), prefieren centrarse en la estación penitencial del viernes y dejar las decisiones para posteriores juntas de gobierno. El sueño, de momento inviable económicamente, es sin duda levantar algún día un templo definitivo.
    Quedarán, pues, de momento, para la historia, el desplazamiento en masa de todo un devoto barrio entregado a sus imágenes desde la capilla del Cerro Blanco hasta el centro del pueblo, así como el regreso por calle Oviedo, ya al filo de la medianoche, entre filas de velas encendidas.

    También pasarán al recuerdo de los nazarenos los días previos a la Semana Santa, cuando se hacía necesario el traslado de las Sagradas Imágenes, en andas, hasta Santa María Magdalena para celebrar los cultos, ya que en la capilla no había espacio suficiente para tantos feligreses. El recorrido, acompañado por las demás hermandades, con banderas y estandartes, se había convertido estos años en una espectacular manifestación religiosa del pueblo de Dos Hermanas. El tiempo dirá.

    1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

    Sólo ha estado catorce años en pie
    La que muestra la fotografía es la lamentable situación en la que se encuentra la Capilla Nuestra Señora de la Amargura, sede de esta popular hermandad en el barrio de Cerro Blanco. Su coste, en 1953, ascendió a 300.000 pesetas. Fue construida de forma gratuita por el arquitecto sevillano Alfonso Balbontín (secundado por el perito aparejador José Hidalgo Oliva) y ejecutada por el reputado maestro de obras Alanís.

    El terreno fue cedido, también sin coste alguno, por Nicolás Barbero (“Lipende”), y los jornales fueron adelantados por Antonio León. La capilla, con su fina espadaña, constituía un tipo singular de estilo sevillano, y las escuelas parroquiales, con amplios ventanales, tenían capacidad para más de cien niños. Entre un gran entusiasmo, fue bendecida el martes 30 de junio de 1953 por el cardenal Segura, cuyo coche fue escoltado, a su entrada en Dos Hermanas, por numerosos ciclistas de Acción Católica.

    La primera salida: 3 de abril de 1953
    Una hermandad de trabajadores hecha por trabajadores. 260 obreros de diferentes gremios (muchos de ellos toneleros) y gente humilde en su mayoría formaron el germen de esta hermandad, cuyo nacimiento tuvo el apoyo incondicional del párroco, José Ruiz Mantero. Las reglas fueron aprobadas el 7 de diciembre de 1952, y ese mismo día se constituyó la primera junta de gobierno, que acordó realizar la estación de penitencia el Viernes Santo. Fue, por tanto, el 3 de abril de 1953 el histórico día en que la Hermandad de la Amargura (más conocida entonces como “La Sagrada Mortaja”) realizó, entre una gran expectación, su primera estación de penitencia, saliendo de la parroquia de Santa María Magdalena, momento que recoge la fotografía.

    La precariedad económica obligó a hacer la estación de paisano, sin túnica de nazareno, con un sello de papel con el escudo de la hermandad a modo de pegatina en la solapa del traje. Registramos aquí los componentes de su primera junta de gobierno: Hermano Mayor: José Caro Arias (en la foto, segundo por la derecha); teniente hermano mayor: Alonso Barbero Rodríguez; secretario: Manuel Márquez León; vicesecretario: José Sánchez Cárdenas; tesorero: Luis Montero Jiménez; priostes: José Gómez Díaz y José Ramos Martínez; diputados: Francisco Gómez Cunningham, Antonio Montiel Vega, Angel Almazán Román, Manuel Pachón Ejea, Francisco Gómez Domínguez, Rafael Guillén Carret y Mateo Trinidad Gómez.

    1967. La Hermandad de la Amargura, obligada a salir de Santa María Magdalena al quedar en ruinas su capilla

    Sin nazarenos hasta el tercer año
    Desde su origen, esta joven y entusiasta hermandad recibió la ayuda del resto. La Hermandad Sacramental les prestó el paso, Oración en el Huerto fue su madrina y le prestó algunos enseres e insignias, la Hermandad de San Benito de Sevilla les brindó apoyo en su primera estación e incluso el escultor Manuel Pineda Calderón (a quien se le pagáron 17.500 pesetas por las imágenes) les regaló la cruz de guía.  En 1954, ya con 386 hermanos en sus filas, se produjo la primera salida desde el Cerro Blanco, de nuevo sin nazarenos.

    La multitud, agolpada frente a la capilla, acompañó al impresionante paso repleto de claveles durante los casi tres kilómetros en línea recta hasta la parroquia. Especialmente emotivo fue el momento en que el paso de la Amargura se detuvo, en la plaza Ramón y Cajal, a rendir honores al Santo Entierro, que ese año volvía a procesionar tras trece años sin hacerlo. Con los sones de la  marcha “Amargura”, ambos pasos se colocaron de frente en una sugestiva escena. En 1955, la Amargura pudo estrenar, por fin, 40 túnicas de nazareno, además del asta repujada de la bandera.

    La entrada en su capilla, a las 12 de la noche, se produjo entre una doble fila de velas colocadas por los vecinos y un clamor de saetas. En la foto, la hermandad a su paso por el colegio de la Sagrada Familia (obsérvese a dos monjas asomadas al balcón del colegio). Presiden el sargento Juan, el capitán Pino, Carlos “el del Manchón” y Rosado, jefe de los guardias rurales.

     

  • 1970. Curro Díaz Vicario, maestro de capataces, anuncia que este año dará su última chicotá

    1970. Curro Díaz Vicario, maestro de capataces, anuncia que este año dará su última chicotá

    Su potente voz rompiendo la madrugada ha sido uno de los sonidos de nuestra Semana Santa desde 1940

    Será difícil para el cofrade de Dos Hermanas acostumbrarse a una Semana Santa sin la presencia de Curro Vicario. La suya será, además, una pérdida sonora: su inconfundible voz rasgada, llamando a los suyos, imponiendo un sobrecogedor silencio, ha sido banda sonora de nuestra semana grande desde 1940.

    Pero así tendrá que ser, porque el maestro de capataces ha anunciado que esta Semana Santa de 1970 suelta el martillo. Dice que ve a su cuadrilla cansada, que falta “savia nueva” entre los costaleros. Será también esta la última vez que Encarnación García, su esposa, le ponga una vela a Santa Rita pidiéndole que su marido tenga una buena estación.  

    Hacer fácil lo difícil… y viceversa
    En estas tres décadas, Curro Díaz Vicario ha tenido tiempo de crear escuela. Su padre, José ‘Rueda’, ya sacaba pasos, y él se ha ocupado de convertir esa afición en un arte. Con solo 18 años, en 1939, José Álvarez Alcoba ‘El Melón’ le permitió sacar de San Sebastián el Cristo de Vera Cruz, y en 1940 sacó al de Oración, ya con su propia cuadrilla de hombres asalariados. Desde entonces, sin faltar un año, ha sido capataz en todas las hermandades, excepto en La Estrella, ya que coincide en horario con el Cautivo.

    1970. Curro Díaz Vicario, maestro de capataces, anuncia que este año dará su última chicotá

    Curro sabe de cofradías, sabe de fe, y sabe de espectáculo, y por eso nos explica que “a la gente hay que ponerlas de puntillas a la puerta de una iglesia. Si la salida es fácil, hay que hacerla difícil, y si es difícil hay que hacerla fácil”. Su comunicación con los costaleros,  su saber estar ante los pasos, imponen respeto y recogimiento entre los fieles. “Pero la virtud de un capataz”, nos explica con su voz rota, “no es sólo conducir un paso; un capataz es el que forma a su cuadrilla”. Y ha predicado con el ejemplo. Los meses previos al Domingo de Ramos son siempre un trajín de reuniones en el Bar Jaula, con sus costaleros (a los que compra incluso las alpargatas) y sus fieles contraguías Hipólito, Iglesias, Rafael Ruiz, Joaquín ‘Melón’. A Curro no le ha temblado el pulso  para aflojarse la corbata y meterse bajo las trabajaderas del palio de la Virgen de los Dolores para motivar a sus hombres,  para echarles una mano  “porque aquello venía dando mucha castaña”.

    De domingo a sábado
    Y es que su cuadrilla apenas descansa. Sacan pasos todos los días, desde el Cautivo (Domingo de Ramos) hasta el sábado (Santo Entierro). Especialmente duros son los Jueves y los Viernes Santos. Tras meter  a Vera Cruz en San Sebastián,  con solo dos horas de descanso, procesionan con el Gran Poder, terminan  a las nueve de la mañana y a las cuatro de la tarde igualan en El Cerro Blanco para pasear a La Amargura.  

    Curro se ha agotado. Prefiere dejarlo ahora que perder la ilusión. Lleva 30 años con los mismos hombres. A partir de ahora lo verá desde otro ángulo. Aunque seguro que en años venideros la nostalgia le impulse a dar alguna que otra chicotá, quien quiera llevarse en la retina el recuerdo de Curro  tiene esta Semana Santa su última oportunidad.

    Todavía es joven. Acaba de cumplir 49 años. Lo que no faltará en su vida, pasada cada Navidad, serán las tertulias cofrades con Alvarito, Mejías, Enrique, Juan Reina, Antonio León, Carlos Chía, Álvaro Cueli, Julio El Peti, Curro Salguero, Armando, Fernando Sutil, Francisco ‘Pachico’, Lozano, Arias, Joselito el de la Estacá. Por su tienda seguirán pasando Salvador Dorado ‘El Penitente’, Bejarano, Ariza, El Moreno, Vicente, Rechi… para hablar, cómo no, de su gran pasión: la Semana Santa. ¡Ah! Y de Manolo Vallejo. A veces habla de flamenco.

    Llorar y llorar
    Curro mamó el ambiente cofrade desde que, bien pequeñito, cuando todavía era ‘el chiquillo de Rueda’ (apodo de su padre), entraba en su casa Joselillo ‘Cagalauva’ a preparar con su padre la lista de costaleros. Eso fue antes de la guerra. El gusano se le metió en la sangre, y vive de manera muy especial su papel de capataz. Los que le conocen bien saben que Curro, llegando marzo, pierde una talla de ropa porque deja de comer (y hasta de beber) muchos días; que, antes de la primera levantá, sigue un ritual que le da fuerza: se hace la señal de la cruz y se persigna, tanto ante el paso de Cristo como en el de palio. Pero sólo los muy íntimos conocen un gesto que delata cómo palpita su corazón: después de sacar los pasos, y una vez que escucha el himno nacional, se sale fuera del cortejo y rompe a llorar y llorar como un niño. En la foto, en la madrugada del Jueves Santo, ante el palio de María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso (Hermandad del Gran Poder).

    1970. Curro Díaz Vicario, maestro de capataces, anuncia que este año dará su última chicotá

    Nace Curro en la calle Rodríguez de la Borbolla (Botica) el 25 de marzo de 1921, hijo de José Díaz González y María Vicario Barbero. En 1935, con 14 años, entró a trabajar, como dependiente, en la tienda de ‘Alvarito’. Entre 1942 y 1945 hace la ‘mili’ en Tarifa, y a su regreso se reincorpora a la tienda. En 1947 se casa en la Capilla del Gran Poder con Encarnación García Salguero y en 1949 se establecen con su propia mercería en calle Conde de Ibarra y más tarde con una tienda de ultramarinos en la esquina de esa misma calle con San Antonio: es la popular y socorrida tienda de ‘Currito’. Tienen tres hijos: Pepe (22 años), Curro (19) y Ana María (14).

  • 1901. ‘El Tato’ compró el gordo en Dos Hermanas y lo vendió en Coria

    Para una vez que toca en Dos Hermanas el primer premio de la lotería nacional, se va todo el dinero a Coria del Río.  El vendedor conocido por ‘El Tato’ adquirió el número agraciado, el  21.916, en la administración de Dos Hermanas, pero lo distribuyó y vendió en la localidad de Coria, no dejando ni una sola de las 100.000 pesetas del premio en Dos Hermanas. Al menos queda el consuelo de que los afortunados son en su mayoría gente pobre. Parte del premio ha sido vendido también en Madrid. Están esperando a ‘El Tato’ en nuestro pueblo para “recriminarle” que se haya llevado la suerte a otro sitio.

     

  • 1985. Se rompe una de las trabajaderas de la borriquita en la levantá del arzobispo

    El arzobispo de Sevilla, Monseñor Carlos Amigo, de visita ayer Domingo de Ramos en Dos Hermanas, fue invitado por el hermano mayor de la hermandad de La Estrella a hacer una levantá del paso de La Borriquita, cuando este se encontraba en la calle Manuel de Falla. El capataz, Antonio Fernández, animó a sus costaleros a que lo hicieran lo mejor posible, dada la ilustre personalidad de quien iba a dar la orden. Tanto se esmeraron los costaleros, que en la ‘levantá’ se partió una de las trabajaderas.

  • 1934. Una maestra sufre un infarto en una clase de párvulos

    Se encuentra muy afectada la comunidad educativa de Dos Hermanas por el lamentable suceso ocurrido esta misma mañana. A las once menos cuarto, cayó desplomada Doña Cipriana Ingelmo Ingelmo, maestra nacional que prestaba sus servicios hasta hoy en la escuela de párvulos nº 1 en calle Martínez Barrios (Botica) nº 2. Sufrió el ataque, de manera repentina, cuando se encontraba dando clases de lectura a los parvulitos en el patio de recreo de la referida escuela. Nada se pudo hacer por salvarle la vida a Doña Cipriana, que será muy recordada entre sus alumnos.

  • 1963. El Gran Poder se resistió a entrar en Santa María Magdalena

    Entrada del Gran Poder en Santa María Magdalena en 1963

    Con apenas tres horas de descanso, los costaleros que al filo de la medianoche metían con delicadeza extrema al Santísimo Cristo de la Vera Cruz en su templo del barrio de San Sebastián, se metían bajo el exquisito paso de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Antes, el capataz Curro Díaz Vicario pasó a recoger a muchos de ellos a sus casas, con un papelón de pescao frito en las manos para restablecer fuerzas. Pero no hay mayor fuerza que la que da la fe, posada en la mirada del Gran Poder.

    A las tres de la madrugada, ante el imponente silencio de miles de nazarenos, solo interrumpido por la penetrante voz de Curro Vicario, el Señor con su cruz a cuestas enfiló la calle Conde Ibarra, seguido por su madre María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso.

    Tras continuar por Álvarez Quintero, Plaza Hidalgo Carret, Churruca, San Sebastián, Portugal, Castelar, Antonia Díaz, Paraíso y Queipo de Llano, le recibió el callejón Cruz en el ecuador de su estación. Con Diego Santana en el recuerdo, hermano mayor perpetuo de la hermandad (fallecido el año pasado), al Nazareno le sorprendió el alba en su trasiego doloroso por el centro de Dos Hermanas hasta llegar, desde El Arenal, a la Plaza de José Antonio. Allí, una expectante muchedumbre le esperaba para rezarle y decirle “adiós, hasta el año que viene”. En esta impresionante fotografía, tomada a las nueve menos cinco antes de entrar en Santa María Magdalena, el Gran Poder parece dibujar, en su rostro, más que su dolor por su inminente muerte, su pena por despedirse de sus devotos… hasta 1964.

  • 1940. Mañana se estrena el ángel de Oración

    1940 estreno del ángel de Oración

    Mañana, 20 de marzo de 1940, Miércoles Santo, procesiona por primera vez la nueva imagen de la Hermandad de Oración en el Huerto, primera obra  escultórica de Manuel Pineda Calderón en la Semana Santa de Dos Hermanas. Se trata de un ángel, magistralmente ejecutado en madera y a tamaño natural, que fue bendecido el pasado día 10, Domingo de Pasión.

    Su autor tomó como boceto para la talla al niño nazareno José María Gómez. Ha costeado las 2.500 pesetas de su precio (800 a la firma del contrato y el resto en plazos convenidos) Álvaro Pareja Rivas (‘Alvarito’), que lo va a donar a la Hermandad. Existe mucha expectación por ver en el paso al nuevo ángel.

  • 1957. El capitán de fragata Pérez-Tinao, recién llegado de una heroica hazaña marítima, acompañó a las autoridades militares en el Santo Entierro

    1953. El capitán de fragata Pérez-Tinao en la procesión del Santo Entierro

    Desfiló la Antigua Hermandad del Santo Entierro con inusitado esplendor. La tarde del Sábado Santo se presentó con tiempo magnífico, y eso ayudó a que una multitud de nazarenos se agolpara, a las siete y media de la tarde, en la Plaza José Antonio Primo de Rivera. La banda de la Cruz Roja abría la marcha, siguiéndola una representación nutridísima de todas las cofradías de Dos Hermanas.

    Mientras que el paso de la Virgen de la Soledad era presidido por las autoridades civiles y la mesa de la Hermandad, el paso del sepulcro (solemne, con música de capilla) era escoltado (como se aprecia en la foto, a su paso por la puerta del Ayuntamiento) por las autoridades militares.

    De izquierda a derecha aparecen los tenientes González, Macarro, el capitán Francisco Pino, el capitán de fragata Pérez-Tinao, el capitán de infantería Martín Almeida, capitán Castro y teniente Cristino. El nazareno Antonio Pérez-Tinao acaba de ser condecorado con la Gran Cruz del Mérito Naval tras haber remolcado desde Perú un barco español encallado, superando un ciclón entre Panamá y la isla caribeña de Trinidad.