Desde hace bastante tiempo vengo observando como con total falta de civismo bastantes personas hacen uso de nuestro Parque de la Alquería.
Por desgracia uno es ya casi inmune a esta y diversas plagas fruto del “todo vale”. Sin embargo hay una de estas conductas que por peligrosa incluso tiene una Ley de ámbito Estatal que la regula.
Me refiero a esa costumbre de los dueños de perros a dejar sus canes sueltos, sin bozal y correteando a sus anchas por el parque.
Ante la pasividad de las autoridades vemos como perros reconocidos como razas peligrosas, otros de tamaño considerable y de toda condición deambulan a sus anchas por el recinto mientras sus dueños hacen gala de un total desprecio por la seguridad, la vida y la convivencia. Hay que estar muy ciego para no ver que el día menos pensado uno de estos perros ataque a alguien o simplemente en una carrera deje caer a una persona.
Entonces lamentaremos y nos preguntaremos por qué nadie hizo nada pero antes dejemos que bajo un falso amor por los animales sigan paseando sin cadena, bozal, anteponiendo los derechos del perro a los de las personas que solo quieren pasear, hacer deporte, jugar o simplemente estar, mientras la zona acotada especialmente para perros sigue vacía.
Ya es duro poder gozar de un solo parque público para una ciudad tan grande, ya es duro que los fines de semana sea botellódromo y que a diario no falten “sospechosos” yendo de arriba para abajo pero creo que todavía no soy capaz de evadirme de una mordedura o una caída.


Los vecinos de la comunidad de propietarios del edificio El Llano están muy molestos con la suciedad que se acumula en las inmediaciones del edificio desde hace ya bastantes meses, desde que se dejó de limpiar la zona con la máquina, que aunque era ruidosa no dejaba que se acumularan los restos del fin de semana de movida.
Este señor (no recuerdo su nombre) es uno más de los muchos ciudadanos que nos quejamos de la falta de zonas verdes en Dos Hermanas. "Hace 60 años que vivo aquí y nunca han estado los alrededores tan abandonados", comentó. Ya está bien de que este ayuntamiento no se preocupe de la salud de sus habitantes. Nunguna zona medio decente para que los padres puedan salir a pasear unas horas con sus hijos (sin tener que hacer kilómetros), para que las personas mayores den un paseo o simplemente sentarse con unos amigos a conversar debajo de una sombra, etc. ¿O nos vamos a las rotondas? 
Este es el estado en el que se encuentra el Arroyo de la Dehesa de Valme, en la parte que cruza el camino trasero de la Hacienda de Doña María. Este lugar era utilizado hasta no hace mucho por los nazarenos para respirar un poco de aire los domingos, para que los niños jugaran, los abuelos tomaran un poco el sol y comer tortilla y filetes empanados.
No existe una fórmula mágica que proteja lo que es público, lo que es de todos, nuestras calles, parques y edificios, del indebido, dañino e incluso peligroso uso, que el incívico ciudadano de turno quiera hacer.
Como si de un pequeño pueblo se tratara, Montequinto también tiene centro. En él se centralizan, a excepción de la oficina municipal de nuestro Ayuntamiento, todos los servicios fundamentales de la vida del barrio.